El gobernador Gustavo Melella firmó hoy dos decretos que reconfiguran el escenario político fueguino. Con el Decreto N° 0865/26, vetó la ley que derogaba la reforma parcial de la Constitución provincial, defendiendo la vigencia de la norma que habilita el proceso constituyente previsto para agosto. Con el Decreto N° 0866/26, rechazó la creación del sistema de transferencias automáticas de fondos a los municipios, conocido como Ley de Goteo.
La Ley de Goteo había sido aprobada en la Legislatura con el respaldo de bloques opositores y peronistas —Movimiento Popular Fueguino, Somos Fueguinos, Partido Justicialista, Provincia Grande y Partido Verde— y con el rechazo de FORJA, La Libertad Avanza y Somos Tolhuin. La norma buscaba garantizar autonomía y previsibilidad financiera a las ciudades, pero el Ejecutivo la consideró improcedente.
Los intendentes de las tres ciudades —Walter Vuoto en Ushuaia, Martín Pérez en Río Grande y Daniel Harrington en Tolhuin— apoyaron la iniciativa como herramienta para fortalecer la gestión local. El veto los dejó enfrentados con el gobernador, al que acusan de concentrar recursos y desconocer la voluntad popular. Vuoto fue categórico: “Defender la autonomía municipal y respetar la voz de la comunidad también es defender la democracia”.
La relación entre los intendentes y Melella venía mostrando fisuras en el último año, pero las diferencias se profundizaron con la insistencia en la reforma constitucional y ahora con el veto a la autonomía financiera.
En este escenario, La Libertad Avanza juega un rol estratégico. Sus legisladores votaron en contra de la Ley de Goteo y se sumaron a la mayoría que derogó la reforma constitucional. Sus referentes provinciales, como Santiago Pauli, sostienen que una eventual reforma “sería ganada por La Libertad Avanza”, mostrando confianza en su crecimiento electoral en la provincia.
El resultado es un tablero político complejo: Melella reafirma la reforma constitucional y concentra el manejo de los fondos, mientras intendentes y legisladores lo acusan de desconocer la voluntad popular. En paralelo, La Libertad Avanza capitaliza el malestar y se proyecta como alternativa de poder en Tierra del Fuego.






