El fin de semana, Natalia Graciania, Miguel Rodríguez y Santiago Pauli, referentes de La Libertad Avanza en Río Grande, difundieron en redes sociales la entrega de colchones, zapatillas y alimentos a un comedor de Margen Sur que, según señalaron, asiste a unas 40 familias en situación de vulnerabilidad. Los videos muestran la acción, aunque sin rostros de las personas beneficiadas.

El gesto, en apariencia solidario, expone una paradoja difícil de ignorar. Cuando dirigentes peronistas o kirchneristas realizan acciones similares, suelen ser acusados de “adoctrinamiento” o “demagogia”. Sin embargo, los libertarios replican la misma práctica que critican, exhibiendo la pobreza y la necesidad como trofeo político.

La contradicción es aún más profunda si se observa el contexto. El propio Javier Milei, líder de La Libertad Avanza, fue quien eliminó ministerios, recortó programas sociales y redujo las transferencias a las provincias bajo el dogma del “déficit cero”. Según datos oficiales, las transferencias automáticas a las provincias cayeron un 6,4% en términos reales en el primer trimestre de 2026, debilitando las finanzas locales y dejando a los municipios sin recursos para atender la emergencia. En Tierra del Fuego, el desempleo alcanzó el 7,5%, lo que equivale a unas 6.500 personas sin trabajo, con una caída del 14,4% en el empleo privado formal desde fines de 2023, especialmente en la industria electrónica, motor histórico de Río Grande.

En este escenario, los libertarios terminan imitando las mismas acciones que cuestionan en sus adversarios, pero con un agravante: exponen a las familias vulnerables mientras el Estado nacional se retira de sus responsabilidades. La ayuda improvisada se convierte en espectáculo, mientras la ciudad es golpeada por el desempleo y la falta de inversión pública.

La política del déficit cero se traduce en déficit social. Río Grande, como tantas localidades del país, necesita un Estado presente que garantice derechos y soluciones estructurales. Lo que se exhibe en redes es apenas un paliativo, un gesto aislado que no resuelve la crisis. La contradicción libertaria desnuda su costado más siniestro: critican el asistencialismo, pero lo practican; denuncian la demagogia, pero la ejercen. Y mientras tanto, las familias siguen esperando respuestas reales.

Por último, y no menos importante, si vas a ayudar a una familia, la cámara y el celular, guardátelas en el bolsillo, o donde mejor te plazca.





