En 2023, Karina Moreno atravesaba una situación difícil y fue un profesional quien le recomendó acercarse al Centro Integral de la Mujer (CIM) de Río Grande. Desde entonces, el acompañamiento que recibe allí se convirtió en un sostén fundamental para su vida.
“Yo llegué al Centro Integral de la Mujer en un momento en el que se necesitaba asesoramiento y herramienta, creo que como muchas mujeres en Río Grande que buscamos por ahí un espacio de orientación, de contención, llegué ahí y encontré la verdad es que además de las cosas que buscaba, el asesoramiento, las herramientas, una calidez humana hermosa, porque yo me sentí bien, segura, tranquila desde el primer momento”, relata.
Karina recuerda con gratitud a las profesionales que la acompañaron: “Desde Natalia que está en la entrada, después tenés a Belu que es la psicóloga, Graciela que son asistentes sociales, Analia que es la abogada… me fueron ayudando y brindando una mano. Es un equipo interdisciplinario que te da herramientas, conocimientos, porque hacen talleres para que vos sepas que las violencias no son solamente una agresión física, sino que existen otros tipos de violencia”.
Además de la asistencia psicológica, social y jurídica, Karina participó de talleres para emprendedoras: “Estuve yendo a un taller que dieron sobre Canva, que era para mujeres emprendedoras… éramos varias mujeres aprendiendo cómo organizar todo lo que es el emprendimiento. Una de las cosas más difíciles para muchas mujeres salir de alguna situación de violencia es el tema económico, entonces tratamos de ponernos un emprendimiento y decir: tengo mi propia plata como para no depender de otra persona”.
El CIM también ofrece espacios de cuidado para las infancias, lo que permite a las mujeres asistir con tranquilidad: “Podés ir incluso con tus hijos que tienen ahí un espacio donde vos entrás y si tenés que charlar con la asistente social, con la psicóloga, con lo que sea, tus hijos pueden estar ahí jugando, atendidos, tienen libritos, tienen juegos, hay una persona que está con ellos”.
Karina insiste en la importancia de apropiarse de estos espacios: “Es nuestro, yo creo que la gente se tiene que adueñar de los espacios y estas son herramientas que nos brindan que uno tiene que ir sin miedo. Al principio puede haber vergüenza, porque no es fácil contarle a gente que no conocés lo que te está pasando, pero el equipo es tan lindo que uno se va soltando”.
Su mensaje es claro: “Uno siempre dice como mujer ‘yo puedo con todo’, y estaba bueno poder con muchas cosas, pero la verdad es que uno no tiene que poder con todo, porque no somos superhéroes. Lo que sí tenemos que poder creo yo es visibilizar todas estas cosas y detectar a las instituciones que sí nos quieren ayudar y dar una mano, poder dejarnos ayudar porque no hay necesidad de pasarla mal cuando hay instituciones y personas que te están queriendo ayudar”.
Finalmente, Karina subraya la necesidad de la solidaridad entre mujeres: “Me gustaría que nos ayudemos más entre nosotras. Si vemos que está pasando una situación, intervenir y ayudar. No esperar a que nos pase a nosotras. Tenemos que intervenir en el momento, porque si no nos ayudamos entre nosotras, ¿quién nos va a ayudar?”.
Y concluye con una reflexión sobre la violencia de género: “A las mujeres nos matan en nuestra propia casa, por el simple hecho de que el hombre cree que tiene el poder de hacer con nosotros lo que quiere. Existe la violencia de género y a las mujeres nos matan por el hecho de ser mujeres. Eso es lo que la gente tiene que terminar de entender”.





