“Hoy nos juntamos una vez más, a 11 años del primer Ni Una Menos. A 11 años de un momento bisagra para los movimientos feministas en Argentina, cuando el femicidio de Chiara Páez nos movió a gritar: ¡Paren de matarnos!”, comenzó el comunicado.

La Colectiva recordó que “si matan a una de nosotras cada 30 horas, casi una por día”, y exigió justicia por Agostina Vega, Dulce Candia y Noelia Rivero. También nombraron a las víctimas de femicidio en Tierra del Fuego: María Alejandra Acetti, Estela Noemí Suárez, Eva Azulina Falcón, Laura Aixa Aguilar Millacahuin, Marianela Rago Zapata, Yohana Nidia Rojas, Zulema Victoria Medina, Magdalena Vilte, Judith Muñoz, Florencia Sanservino e hijas, entre otras. “Por todas ellas decimos que están presentes, ahora y siempre”, remarcaron.

El documento denunció que “este 3J nos encuentra frente a un gobierno de ultraderecha que vino a arrasar con nuestros derechos y nuestras vidas, que niega la violencia de género y los femicidios”. También cuestionó el proyecto de “falsas denuncias” impulsado por sectores libertarios: “Denunciar no es un delito. No nos van a callar”.

La Colectiva señaló que entre enero y abril de 2026 se registraron 90 femicidios en Argentina, uno cada 32 horas, y apuntó contra una justicia “patriarcal, clasista y machista que continúa sin incorporar una verdadera perspectiva de género y de infancias”.

El comunicado también vinculó la lucha feminista con las condiciones sociales y económicas: “Estamos hartas del desempleo, de los salarios de indigencia, de la precarización y la reforma laboral que golpean de lleno a las mujeres y disidencias. Hartas de la falta de salud y educación públicas. Hartas del hambre en los barrios y los comedores sin provisiones”.
Finalmente, expresaron solidaridad internacional: “Alto al genocidio de Israel sobre Gaza, viva Palestina libre desde el río hasta el mar. Viva la lucha de las compañeras bolivianas y su resistencia. Somos y seremos solidarias con cada injusticia sufrida por nuestras compañeras alrededor del mundo”.
La jornada en Río Grande, marcada por la lluvia y el frío, se convirtió en un acto de memoria y resistencia. “Ni Una Menos es memoria, compromiso y convicción. Vivas nos queremos. La deuda es con nosotras, no con el FMI”, cerró la lectura.





